La lógica es el estudio de los principios
de la inferencia válida. Una inferencia es un proceso o acto en el que a
partir de la evidencia provista por un grupo de premisas, se afirma una
conclusión.
Tradicionalmente se distinguen tres clases de inferencias:
las
deducciones,
las inducciones
y las abducciones,
Aunque a veces se cuenta a la
abducción como un caso especial de inducción.
La validez o no de las
inducciones es asunto de la lógica inductiva y del problema de la inducción.
Las deducciones, en cambio, son estudiadas por la mayor parte de la lógica
contemporánea. Cuando un argumento es deductivamente válido, se dice que la
conclusión es una consecuencia lógica de las premisas. El concepto de
consecuencia lógica es, por lo tanto, un concepto central a la lógica. Para
estudiarlo, la lógica construye sistemas formales que capturan los factores
relevantes de las deducciones como aparecen en el lenguaje natural.
Para
entender esto, considérese la siguiente deducción:
1.
Está lloviendo y es de día.
2.
Por lo tanto, está lloviendo.
La obvia validez de este argumento no se
debe al significado de las expresiones "está lloviendo" y "es de
día", porque éstas podrían cambiarse por otras y el argumento permanecer
válido. Por ejemplo:
1.
Está nevando y hace frío.
2.
Por lo tanto, esta nevando.
En cambio, la clave del argumento reside en
la expresión "y". Si esta expresión se cambia por otra, entonces el
argumento deja de ser tan obviamente válido:
1.
Ni está nevando ni hace frío.
2.
Por lo tanto, esta nevando.
Las expresiones de las que depende la
validez de los argumentos se llaman constantes lógicas, y la lógica las estudia
mediante sistemas formales.
Dentro de cada sistema formal, la relación de
consecuencia lógica puede definirse de manera precisa, sea por medio de teoría
de modelos o por medio de teoría de la demostración.
Otros temas que caen bajo el dominio de la
lógica son las falacias y las paradojas...
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