sábado, 12 de enero de 2013

Fe y Razón...


Reflexionando el tema sobre las relaciones entre la fe y la razón, que busca siempre el ser humano para dar sentido y significado a la existencia humana en medio de una generalizada desconfianza de nuestra cultura post-moderna. Sin duda, una luz en medio de una “crisis de sentido” que nos ha tocado vivir.

La fe y la razón son como dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva a la contemplación de la Verdad. El espíritu humano dentro de la autoconciencia personal experimenta la irrenunciable búsqueda de la Verdad. 

La necesidad de descubrir el sentido y la finalidad de la recta razón. La verdad trasciende la recta razón; está en las preguntas trascendentales siempre presentes en el espíritu humano se plenifica, no sólo en lo efímero, aunque importante.

La revelación (desde la fe) introduce una Verdad Última que posibilita los interrogantes sabios donde igual inicia la inteligencia de la fe, la verdadera ejercitación y dignidad de la capacidad cognoscitiva humana, que amplía su horizonte en la búsqueda de La Verdad Revelada que no es fruto o cúlmen del ejercicio de la razón sino Don de Dios.

Creo y razono lo que creo. Característica del pueblo de Israel a diferencia del jónico o el sabio egipcio. Conocer es un camino que no tiene descanso, éste no lo hace el que se cree autosuficiente. En el Temor de Dios –no miedo- está el principio de la Sabiduría. La razón va encaminada a la Sabiduría no sólo a la erudición.

La razón a veces ha sido sobre-valorada o infra-valorada; Cuando el hombre sólo se mira a sí mismo, lo que encuentra es debilidad, fragilidad…contingencia.  

La filosofía, dicen, son sólo palabras; sí, pero están capacitadas para llegar a la Palabra Divina.

Razono lo que creo. Indicativo del caminar, de ir en búsqueda de la verdad. Saber, y saber lo que se está razonando: ahí el valor del conocimiento que hace libre. Saber universal, absoluto (no se conforma con lo relativo va más allá del fenómeno). La Verdad absoluta es ya intuida pero no alcanzable. Hay verdades en diferentes niveles: sentido común, científico, filosófico y la unión de las verdades religiosas con la verdad revelada. 

El ser humano es aquel que vive de creencias, en la integralidad de la persona no sólo en su facultad cognoscitiva. La confianza es más profunda que la elucubración. Al inicio hay una conciencia crítica de aquello que se cree. Lazos de unión, el primero se reconoce en San Justino, luego en la cristianización del neo-platonismo. 

La Fe requiere que su objeto sea comprendido con la ayuda de la Razón; la Razón, en el cúlmen de su búsqueda admite lo que la Fe le presenta. Santo Tomás realiza un diálogo con el pensamiento árabe y hebreo de su tiempo. La luz de la Razón y de la Fe proceden de Dios. La gracia supone la naturaleza. La primacía está en la sabiduría divina, que es Don de Dios; requiere la filosofía del Ser y no la del simple aparecer. 

Con la Edad Moderna se da una separación que afectará negativamente a la Razón. Racionalismo, Idealismo, Positivismo, Nihilismo, Cientificismo con la primacía en lo que aparece, en lo efímero, en lo relativo; queriendo enaltecer a la Razón, la empobrecieron, la limitaron. Entre tantas verdades, lo que se ignora es la confusión no la claridad. Desventaja doble: la Razón va por caminos secundarios donde pierde su meta final. La Revelación se deja en el sentimiento, en experiencia subjetiva que no alcanza el rango de universal.

Se ha producido la desconfianza en la Razón. Fideísmo, Tradicionalismo Radical, Racionalismo, Ontologismo…, con aserciones de tipo fenoménico, agnóstico, inmanentista, marxista que llevan a perder la pasión por la Verdad Última. La Razón vuelta sobre sí misma.

Hay que poner puntos de referencia para una relación armoniosa y eficaz entre la Filosofía y la Teología. 

Afirmación fundamental: el ser humano es filósofo y por tanto en búsqueda de la Verdad Absoluta

La teología, ciencia de la fe, trabaja con un doble principio metodológico:

            "Auditus fidei", dónde la filosofía aporta estructura del conocimiento y la comunicación por el lenguaje.  "Intellectus fidei", la Revelación goza de inteligibilidad con coherencia lógica. 

En el lenguaje el dogma se hace expresión de conceptos. Supone la captación filosófica del hombre, del  mundo y del Ser. Se establece la relación entre verdades cognoscibles naturalmente y las que la sobrepasan.

Necesaria una aportación filosófica de las aportaciones de las ciencias para ir descubriendo el carácter universal de la verdad y, con mayor razón, la fe y, la adaptación y obstáculos de las diferentes culturas. En la Cultura está la raíz humana de la apertura a la Trascendencia. La raíz de la búsqueda constante hacia la plenitud para asumir y acoger la revelación divina. Por ello: no se excluyen la adhesión a la fe y la identidad cultural.

Hay una relación de circularidad entre la Filosofía y la Teología. La Teología tiene como inicio la Palabra de Dios revelada en la historia y, como fin la inteligencia de la misma. La Revelación es la Verdad que la razón busca abriéndose horizontes de infinito. No es verse a sí mismo, sino a Dios, pues él fue el que habló primero.

Dice San Agustín “todo el que cree, piensa; piensa creyendo y cree pensando…La fe, si lo que cree no piensa, es nulo”.

La realidad no es el Absoluto, no es increada, no es autosuficiente, por ello las actitudes en corrientes como el relativismo, materialismo, panteísmo son inconsistentes.

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