Reflexionando
el tema sobre las relaciones entre la fe y la razón, que busca siempre el ser
humano para dar sentido y significado a la existencia humana en medio de una
generalizada desconfianza de nuestra cultura post-moderna. Sin duda, una luz en
medio de una “crisis de sentido” que nos ha tocado vivir.
La
fe y la razón son como dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva a la
contemplación de la Verdad. El espíritu humano dentro de la autoconciencia
personal experimenta la irrenunciable búsqueda de la Verdad.
La necesidad de descubrir el sentido y la finalidad de la recta
razón. La verdad trasciende la recta razón; está en las preguntas
trascendentales siempre presentes en el espíritu humano se plenifica, no sólo
en lo efímero, aunque importante.
La revelación (desde la fe) introduce una Verdad Última que posibilita los interrogantes sabios
donde igual inicia la inteligencia de la fe, la verdadera ejercitación y
dignidad de la capacidad cognoscitiva humana, que amplía su horizonte en la
búsqueda de La Verdad Revelada que no es fruto o cúlmen del ejercicio de la razón sino
Don de Dios.
Creo
y razono lo que creo. Característica del pueblo de Israel a diferencia del
jónico o el sabio egipcio. Conocer es un camino que no tiene descanso, éste no
lo hace el que se cree autosuficiente. En el Temor de Dios –no miedo- está el
principio de la Sabiduría. La razón va encaminada a la Sabiduría no sólo a la
erudición.
La
razón a veces ha sido sobre-valorada o infra-valorada; Cuando el hombre sólo se mira a sí mismo, lo
que encuentra es debilidad, fragilidad…contingencia.
La filosofía, dicen, son sólo palabras; sí, pero están
capacitadas para llegar a la Palabra Divina.
Razono
lo que creo. Indicativo del caminar, de ir en búsqueda de la verdad. Saber, y
saber lo que se está razonando: ahí el valor del conocimiento que hace libre.
Saber universal, absoluto (no se conforma con lo relativo va más allá del
fenómeno). La Verdad absoluta es ya intuida pero no alcanzable. Hay verdades en
diferentes niveles: sentido común, científico, filosófico y la unión de las
verdades religiosas con la verdad revelada.
El
ser humano es aquel que vive de creencias, en la integralidad de la persona no
sólo en su facultad cognoscitiva. La confianza es más profunda que la
elucubración. Al inicio hay una conciencia crítica de aquello que se cree.
Lazos de unión, el primero se reconoce en San Justino, luego en la
cristianización del neo-platonismo.
La Fe requiere que su objeto sea
comprendido con la ayuda de la Razón; la Razón, en el cúlmen de su búsqueda
admite lo que la Fe le presenta. Santo Tomás realiza un diálogo con el
pensamiento árabe y hebreo de su tiempo. La luz de la Razón y de la Fe proceden
de Dios. La gracia supone la naturaleza. La primacía está en la sabiduría
divina, que es Don de Dios; requiere la filosofía del Ser y no la del simple
aparecer.
Con
la Edad Moderna se da una separación que afectará negativamente a la Razón.
Racionalismo, Idealismo, Positivismo, Nihilismo, Cientificismo con la primacía
en lo que aparece, en lo efímero, en lo relativo; queriendo enaltecer a la
Razón, la empobrecieron, la limitaron. Entre tantas verdades, lo que se ignora
es la confusión no la claridad. Desventaja doble: la Razón va por caminos
secundarios donde pierde su meta final. La Revelación se deja en el
sentimiento, en experiencia subjetiva que no alcanza el rango de universal.
Se
ha producido la desconfianza en la Razón. Fideísmo, Tradicionalismo Radical,
Racionalismo, Ontologismo…, con aserciones de tipo fenoménico, agnóstico,
inmanentista, marxista que llevan a perder la pasión por la Verdad Última. La
Razón vuelta sobre sí misma.
Hay
que poner puntos de referencia para una relación armoniosa y eficaz entre la
Filosofía y la Teología.
Afirmación fundamental: el ser humano es filósofo y
por tanto en búsqueda de la Verdad Absoluta.
La teología, ciencia de la fe,
trabaja con un doble principio metodológico:
"Auditus fidei", dónde la filosofía aporta estructura del
conocimiento y la comunicación por el lenguaje. "Intellectus fidei", la Revelación goza de inteligibilidad con
coherencia lógica.
En el lenguaje el dogma se hace expresión de conceptos.
Supone la captación filosófica del hombre, del
mundo y del Ser. Se establece la relación entre verdades cognoscibles
naturalmente y las que la sobrepasan.
Necesaria
una aportación filosófica de las aportaciones de las ciencias para ir
descubriendo el carácter universal de la verdad y, con mayor razón, la fe y, la
adaptación y obstáculos de las diferentes culturas. En la Cultura está la raíz
humana de la apertura a la Trascendencia. La raíz de la búsqueda constante
hacia la plenitud para asumir y acoger la revelación divina. Por ello: no se
excluyen la adhesión a la fe y la identidad cultural.
Hay
una relación de circularidad entre la Filosofía y la Teología. La Teología
tiene como inicio la Palabra de Dios revelada en la historia y, como fin la
inteligencia de la misma. La Revelación es la Verdad que la razón busca
abriéndose horizontes de infinito. No es verse a sí mismo, sino a Dios, pues él
fue el que habló primero.
Dice
San Agustín “todo el que cree, piensa; piensa creyendo y cree pensando…La fe,
si lo que cree no piensa, es nulo”.
La
realidad no es el Absoluto, no es increada, no es autosuficiente, por ello las
actitudes en corrientes como el relativismo, materialismo, panteísmo son
inconsistentes.